En el mundo de la ciberseguridad, solemos escuchar términos como "gestión basada en riesgos" o "cyber risk". Aunque suenen a conceptos complejos, en realidad no son más que la base para que tu negocio siga operando sin contratiempos.
¿Qué es realmente el riesgo?
En palabras sencillas: el riesgo es la posibilidad de que algo malo pase. Es el resultado de combinar qué tan probable es que ocurra un evento y qué tanto daño le haría a tu empresa. Para entenderlo, necesitamos dos piezas clave:
-Amenaza: es cualquier situación o evento que pudiera generar consecuencias negativas en una empresa. (un ciberdelincuente, un malware, una inundación).
-Vulnerabilidad: es una debilidad o fallo que puede ser explotado por un delincuente. (una contraseña débil, un sistema sin actualizar).
Para explicarlo de una forma más sencilla, imagina que tu casa es tu empresa. La amenaza es un ladrón que ronda la colonia. La vulnerabilidad es que dejaste la ventana abierta. El riesgo es la probabilidad de que ese ladrón vea la ventana y entre a robar.
¿De dónde vienen los peligros?
No todos los riesgos vienen de hackers maliciosos. Pueden ser:
-Internos: Errores de empleados (el clásico clic en un correo sospechoso), pérdida de laptops o accesos que no se cancelaron a tiempo.
-Externos: Ataques cibernéticos, desastres naturales y fallos por parte de proveedores de servicios.
¿Cómo manejar el riesgo en tu negocio?
Manejar el riesgo no es una tarea de una sola vez, sino un ciclo de mejora que fortalece la confianza en la operación del negocio. Estos son los pasos fundamentales para lograrlo con éxito:
1. Identificación de activos y amenazas: Identifica qué información o sistemas son vitales para operar, por ejemplo:
➥Activos de información: bases de datos de clientes, fórmulas secretas, nóminas o planes financieros.
➥Activos tecnológicos: servidores, laptops de los empleados, servicios en la nube (AWS, Azure, Google Cloud).
➥Amenazas reales: ¿qué es más probable hoy? ¿Un ataque de ransomware que cifre tus archivos o un error humano que borre una base de datos?
2. Análisis y Evaluación: ¿Qué tan grave sería el golpe? Aquí es donde le pones números (o niveles) al riesgo. Debes cruzar dos variables:
➥Probabilidad: ¿Qué tan fácil es que suceda? (Ej: Una contraseña "123456" tiene una probabilidad muy alta de ser vulnerada).
➥Impacto: Si sucede, ¿cuánto daño hace? (Ej: Si el sitio web de ventas se cae por una hora, ¿cuánto dinero dejas de ganar?).
3.Tratamiento del Riesgo: ¿Qué voy a hacer al respecto?
➥Mitigar (Reducir): Es la más común. Aplicas controles para bajar la probabilidad o el impacto.
Ejemplo: Instalar autenticación de dos pasos (2FA) para que, aunque roben una contraseña, no puedan entrar.
➥Transferir: Si el riesgo es muy grande pero no puedes evitarlo, pásaselo a alguien más.
Ejemplo: Contratar un ciber-seguro o mover tus servidores a un proveedor de nube especializado que se encargue de la seguridad.
➥Evitar: Si un proceso es demasiado peligroso, simplemente elimínalo.
Ejemplo: Si guardar los datos de tarjetas de crédito de tus clientes es un riesgo enorme, usa una pasarela de pagos externa (como Stripe o PayPal) y deja de almacenarlos tú.
➥Aceptar: Aceptar un riesgo no significa ser negligente, sino ser estratégico. En ciberseguridad, se acepta un riesgo cuando el costo de la solución (dinero, tiempo o esfuerzo) supera el costo del posible daño.
Ejemplo: Tener una computadora vieja con un sistema operativo antiguo (como Windows 7) para correr una sola maquinaria específica que no funciona con nada nuevo.
Por qué se acepta: Si esa computadora no tiene conexión a internet y está en una habitación cerrada, el riesgo de un ataque es casi nulo. Es más barato "aceptar" que el sistema es viejo a gastar miles de pesos en renovar toda la maquinaria industrial.
Una nota importante: aceptar no es olvidar
Es fundamental entender que aceptar un riesgo no es una decisión permanente. En ciberseguridad, lo que hoy es un "riesgo pequeño", mañana puede convertirse en una crisis.
Aceptar un riesgo significa que, tras un análisis consciente, decides no invertir recursos en él por ahora. Sin embargo, esto te obliga a dos cosas:
➥Mantenerlo bajo la lupa: Debes revisar periódicamente si la probabilidad o el impacto han cambiado (por ejemplo, si esa computadora vieja que tenías aislada ahora necesita conectarse a la red).
➥Tener un plan de contingencia: Aunque aceptes que un servicio no crítico falle, debes saber qué harás cuando suceda para que la operación no se detenga.
El riesgo se acepta con la firma de un responsable, nunca por ignorancia o falta de atención.
4. Monitoreo y revisión: El mundo digital cambia cada hora. Un sistema que hoy es seguro, mañana puede tener una vulnerabilidad nueva.
-Revisa tus riesgos al menos cada 6 meses.
-Mantén tus sistemas actualizados.
-Aprende de los incidentes (propios y ajenos).
Tips para una empresa más segura:
Para que la gestión de riesgos no se quede solo en papel, aplica estas mejores prácticas:
➥
Entrena a tu equipo: Tus colaboradores son tu primera línea de defensa; asegúrate de que sepan identificar phishing, estafas y demás incidentes de seguridad.
➥
Controles de seguridad: Protege tus instalaciones y equipos de acceso no autorizado, implementa firewalls, antivirus, sistemas de detección de intrusiones, etc.
➥Políticas claras: Define quién tiene acceso a qué y por qué.
➥Ten un Plan B: Si algo falla, debes saber exactamente cómo reaccionar (Plan de Respuesta a Incidentes).
➥Apoyate en especialistas en ciberseguridad: No tienes que hacer todo por tu cuenta. Contar con expertos te permite obtener una visión objetiva de tus puntos ciegos y aplicar soluciones técnicas que realmente cierren las brechas detectadas.
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